Confío en mi y me concedo deseos, tal que un hada de cuento o una diosa de leyenda… me invento un relato para poder contártelo aquí: donde todo vale y proponerte desaparecer si el bullicio te molesta.
Cojo mis pinceles y me dibujo una varita, me lleno la cabeza de flores y prefiero caminar descalza; a ti te voy a pintar estrellas en las manos (son bellas, me gustan…tus manos) y te regalo un pedazo de campo, para que mires el infinito del cielo… sé que te gusta.
Cuando termine, las manos estarán manchadas de las ofrendas y los deseos y de diseñar paisajes que sólo te cuento a ti en este folio blanco; rodearme de gente que baila y mirar a los que son como yo.
Y es lo que tienen estas letras, sólo con mirarlas, tal vez, el beso sea distinto, el deseo de lo que no es o estas ganas locas de bailar hasta que el cuerpo aguante.
“…si las energías se encuentran, a veces se reconocen.
Si se reconocen, a veces se atraen.
Si se atraen, casi siempre se comunican.
Y si se comunican… hay veces, las más, que se comienzan a amar”.
Es esto lo que pasa, no hay más vuelta de hoja: energía que se reconoce y se comunica… ¡sin más!
Este amor es diferente, es como el amor de la luna y las mareas, de la tempestad y la calma, de las estrellas y el sol… la atracción es irremediable y perfectamente visible, no hay más… ni almas ni eternidad; sólo sensaciones y maneras de sobrevivir.
Un amor que no lo es,una mirada que se devuelve,las habitaciones de mi casa marcando tu figuraen cada esquina,conmigo…
Estas teorías me regalan lo que sabes que es mío, te quiero aquí porque quiero arte; te quiero a ti porque tú lo tienes ¡otórgame ese acto de amor que no lo es y ven! puede que no tenga casi nada que regalarte, pero… los lienzos a veces son tú, las letras a menudo también; si me quitas lo que es mío te dejaré ir, pero serás proclive a deshincharte, a rondar esquinas de otros u otras y los bolsillos te pesarán demasiado porque no me diste, todo lo que era mío.
Y escucho el crujir del teléfono móvil para acudir de un salto y abrazarlo, recorrerlo centímetro a centímetro como si fueses tú y regocijarme en la capacidad, absurda, que tiene de embriagarme y atolondrarme; de hacerme una autómata cibernética… capaz de no parpadear en los 7 segundos que dura la lectura; el deseo absoluto de coronar mi boca con los labios que no se ven, las manos que no tocan y las palabras que sólo son dibujos en una pantalla líquida de ceros y unos.
Con este poema, le doy fin a esta saga de poemillas tristones; así que ya podéis respirar tranquilos y entrar al blog sin miedo a acabar con ganas de saltar por una ventana...jejeje. Con este final llega un principio primaveral y "fotosíntesico". Buena Semana para los que tengáis vacaciones, para los que vivais la fe y para los que, como yo, disfrutemos los pasos y el incienso desde nuestro punto de vista.
No,
por qué dejar la NADA balanceándose en nuestros ojos,
si estamos desnudos y ambos lo sabemos...
por qué abandonar nuestra raíz hecha de locura;
si lo bello es bueno decirlo,
contarlo,
narrarlo en poemas como este.
Delante del ventanal,
la luz de Marzo te ilumina
la espalda encorvada
y las canas azuladas;
sin saber,
que es la despedida,
tal vez,
el último retazo de lo que fue bello.
No,
creer que los trazos eran míos y
las letras tú,
no es ilusión ni hipocresía;
entre los renglones quedamos a tomar café,
a beber esa cerveza,
quizá,
nos vimos para llorar y para reír;
entre versos…
desvirgando amaneceres que no necesitamos
y noches que son solitarias,
como ambos:
así somos nosotros.
El papel es un bello marco
para esta pintura.
Hablar a veces basta y
si los ojos nos dejan,
quizás,
me permitas contarte que han sido bellos
estos encuentros lunáticos;
que entre los renglones rectos de este mismo poema
Vuelvo con algo corto, pero que creo que dará qué hablar... ya sabéis que no suelo contar nada de mi vida directamente (lo camuflo con poemillas...jejeje), pero hoy si que lo haré. Ayer hablaba con un amigo acerca de las parejas, bueno o del amor en general (como queráis) y él me contaba que en un texto que tuvo que escribir para unos amigos que se casaban, usó la palabra " ¿será? ", para escenificar poéticamente el primer encuentro entre ambos; bueno ¡pues bien! Hoy dándole vueltas al asunto, mientras iba en el tren de regreso a casa, pasó algo. Os lo cuento con un "semipoemilla" ¿vale? Después podéis opinar ¿existe la casualidad? ¿todo pasa por algo? Yo, mejor hoy, ni me lo planteo y os lo dejo aquí para que os expreséis...
¿Cuántas veces me lo pregunté?
Al día: tal vez dos o tal vez tres...
- ¿será? -
Mientras paraba el tren en Bellavista, un pared demacrada hizo que mis párpados reaccionaran...
Me regaló, quizá el mejor presente de esta semana. En un graffitti negro y descompensado, sin nada más alrededor, leí: