Empiezo a ser consecuente, como me dijo una pintora que no para de correr:
- Sé consecuente –
La verdad es que creía que lo era, pero lo mismo hasta no lo soy… ¡quién sabe! es todo tan relativo, es todo tan “inmedible” …
En realidad, leí el libro de Risto Mejide porque te gustaba a ti y… me gustó; el libro y él, Risto me pone.
Podría escuchar una canción de Los Piratas hasta la saciedad, sin que estropease un ápice el erizamiento de piel que me provoca, escucharla patológicamente hasta que me muriera (fuese cuando fuese).
Sigo atravesando el paseo fluvial a las siete de la mañana aún sin ver el agua (es de noche), pero me gusta el olor y el ritual, mi herencia Católica me dejó secuelas y la comunión ceremonial del paso por el río me hace mejor persona… jejeje
Echo de menos a más personas cada día y no me sale de los “relaños” llamarlas por teléfono, increíblemente, no me apetece y me parece frío ¿cuándo dejé de ser yo?.
Me gusta Gran Hermano, es más, me encanta Gran Hermano; mi instinto voyeur se desarrolla observando y las miserias humanas de andar por casa ¡me encantan! Si, lo admito sin ningún tipo de pudor… no obstante, un día ¡solo uno! vi Sálvame y me fui corriendo a vomitar.
Me acabo de dar cuenta de que los hombres sensibles no me atraen como hombres, sólo como amigos y que las mujeres sensibles no me atraen como mujeres, sólo como amigas.
Una vez me enamoré de un dibujo animado y lo pasé fatal, otra me enamoré de un cantante y lo pasé fatal, otra me enamoré de una niña y lo pasé fatal y otra me enamoré de él y no lo pasé tan mal como podía haberlo pasado.
Cuando cocino me gusta beberme un botellín o una copa de vino, sobretodo si es Viernes y en la tele se oyen las noticias de deporte; es placentera la sensación cuando lo evoco.
Tengo un amigo al que, a veces, no consigo tolerar; pero cuando se acerca y lo huelo, me da igual todo, me lo comería.
Tengo una amiga a la que adoptaría como mi hija, sería una madre “cojonuda” y le regalaría eso como presente al amor que siento por ella; pero… no la llamo tampoco, porque el teléfono, como dije antes, ya me parece frío.
Y, me fumo un cigarro al día, me guardo el humo y soporto las críticas de los que jamás se morirán de esto.
… En fin… sigo los consejos de otro amigo al que le falta un trozo de diente y digo:
-es verdad, es verdad… voy a ser consecuente-