¡¡Hola hola!! Sí, ya sé que tengo el rinconcito abandonado, pero... no siempre se está bien para expresar y en estos momentos de repentina pérdida personal, pues eso... que ando despistándome de vez en cuando del mundo ( me interesa para no acabar desquiciada...si, más...). Así que hoy no uso palabras y os dejo esto que hago últimamente, con el permiso de los que realmente usan bien este camino expresivo y dejándome caer como neófita y espectadora latente que a medida que vea, escuche, saboree, toque y todo lo que le dejen hacer... intentará usar esta vía de un modo más apropiado... Un besito a todos y ahí va:
lunes, 10 de noviembre de 2008
Si,
sigo en la brecha,
la de apaciguar letanías y oraciones para
no volver a ser religiosa…;
a veces la desesperación es intensa y
acabo creyendo,
de nuevo,
en la fe.
Voy barriendo las calles con los currículos,
recogiendo las migajas de esta crisis para los mismos,
mientras miro a “los otros”:
los que sufren más…y los que sufren menos;
y…como castañas asadas.
No tengo más menciones que hacer,
tampoco necesito contar todo lo que quiero pintar,
prefiero que sea sorprendente el producto y que,
incluso provoque una media sonrisa o
una lágrima…;
realmente me es indiferente…
me son indiferentes...
mi profesor dice: "que sólo los pintores, al fin y al cabo,
son los que entienden de pintura"
no me importa lo que opinéis de mis méritos,
yo los gané y lo valgo.
Y, aunque pronto haya luna llena,
mis paso están cargados de magia
¡eso siempre es bueno!.
Hay lejanía entre él y yo…,
y no dejo de sonreír
¡me lo merezco!
y lo que es mío casi siempre lo comparto…
- ¿quieres un poquito de esto? -
Porque no necesito pensar en dios para caminar,
lo hago sin implorar y orar;
mi sonrisa, de luna y magia,
y yo…
sabemos lo que hay que hacer,
tal vez dure más de dos minutos y
habrá merecido la pena…
dedicado a todas las empresas que me han hecho una entrevista estos días...
…Sólo buscaba dos palabras, aunque fuesen sólo dos, para decir algo y no quedar con esta cara de tonta que se me queda a veces
(esta era una de ellas)
- ¿ya está? –
Casi ni me había dado cuenta y todo había sucedido sin palabras. Deprisa, con carambola y sin, ni siquiera, articular un miserable vocablo.
Seguí recogiendo los pinceles, mientras intentaba dejar de sonreír y encontrar, las “putas” palabras; que no hiciesen recordarme, con esta cara de imbécil.
Érase que se era, un país como este o como en el que tú vives; un país azul a veces y negro otras, de colores más cálidos o más fríos según tuviésemos el corazón y, lo más importante, un país en el que aún, quedaban niños. Si, hacía años que los niños empezaban a extinguirse; como el lince o los dinosaurios; los niños dejaban de existir porque no había tiempo para ellos y, por tanto, la gente cada vez más, se poseía por el virus del egoísmo y se contagiaban unos a otros. No querían responsabilidades y sólo se ocupaban de ellos mismos como seres individuales. La raza humana se extinguía y a nadie parecía importarle; de hecho, había miles y millones de embriones congelados para, cuando llegase el momento, fecundarlos en placentas artificiales y crear seres humanos que ayudaran a la procreación y a la no extinción de la raza. Sólo había una condición que, tampoco, parecía importar a nadie: una vez fecundados los embriones habrían de permanecer en la placenta hasta los veinte años de edad, el feto sería feto hasta los veinte años y, por consiguiente, no volverían a existir jamás… los niños. Un proceso informático se ocuparía de introducir el conocimiento necesario a cada ocupante de la placenta artificial y al abandonar su lugar de crecimiento; el ser humano como producto, tendría cultura, sabría responder a estímulos externos, sabría discernir asuntos específicos y, así, un sin fin de conocimientos que antes, sólo se adquirían gracias a la experiencia. En resumen, se perdería la sorpresa de los neófitos, no existiría la inocencia infantil y se perderían las miradas de los niños… pero eso, no importaba en el mundo entero; a excepción de este país del que te he escrito al principio. En este país si conocían bien a los niños y la importancia de éstos para sobrevivir.
Aquí, tal vez, se aprendió a valorarlos a base de momentos extraños. Se hacinaban de manera compulsiva por épocas, pedían vivir allí y necesitaban de otros humanos para extraer alientos perdidos dentro de ellos mismos. Eran etapas duras porque había que convencer al cuerpo de todos y cada uno de ellos, para que les permitiese extraer el tan preciado atisbo de aire, obligatorio para ir sumando días a sus vidas. Esta tarea no era sencilla y la acompañaban una serie de condiciones: 1. Deberían raparse la cabeza y todo el pelo del cuerpo (aunque fuese pelusilla). 2. Tendrían que sufrir pesadillas nocturnas y diurnas, era indiferente si dormían o estaban en vigilia; los malos sueños y los malos presentimientos los invadirían. 3. Habrían de llevar en la mano una flor que les marcaría, en forma de pétalos, los alientos que les quedaban. Más pétalos, más alientos que sustraer… 4. Habrían de convivir con dolores, espasmos, y toda clase de respuesta que su cuerpo decidiera dar a cada intento de succión de lo que era suyo. 5. No podrían salir de ese país de niños como ellos, en un tiempo prescrito, tal vez muy corto o tal vez no.
Pero, pese a todo lo que acompañaba a este proceso, este país se llenaba de niños con ganas de extraer alientos y vivir para poder ser adultos y cambiar el método que hasta ahora habían seguido sus antecesores.
Un día uno de los niños lloraba, sólo le quedaban dos pétalos: uno pequeño y otro algo más grande. Había seguido todos y cada uno de los pasos, había respetado las normas casi sin llorar y, lo más importante, tenía unas ganas irrevocables de vivir con todo el aliento posible. Y, sin embargo, su flor parecía morir cada día un poquito más. Paseaba por ese país de pasillos que se le hacía, a cada minuto que pasaba, más de un color opaco y oscuro; cuando se paró y decidió dejar de sonreír. No pasaron ni dos segundos cuando otro chico como él, pero con una flor más tupida, le dijo: - hace dos semanas la mía era como la tuya y hoy ¡ya ves como es! ¿Quieres que te cuente cómo lo he hecho?...- Fid, que así se llamaba el niño, hizo un gesto con la cabeza asintiendo y caminó con el niño de la flor tupida durante un rato. Poco a poco y sin que ninguno de los dos se diese cuenta, la flor de Fid iba haciéndose más grande y más tupida; tal vez los alientos se creaban con las sonrisas o con la amistad… eso, aún hoy no se sabe; pero cuentan… que hasta de un océano a otro se pueden sentir las sonrisas y ver las flores de otros que necesitan crecer, hacerse grandes y más tupidas.
FIN
Esta entrada es para Fidalgo por ser la inspiración y porque me apetecía hacerle un regalo ¡va por tí hombretón! ...esto era mi regalo...;)
Érase una vez una pizca de viento. Esta pizca de viento removía pocas cosas, es decir, pocas cosas que tuviesen un tamaño enorme (físicamente hablando); sí, movía pocas montañas y pocos elefantes, pocos rascacielos y casi ninguna escavadora.
Esta pizca de viento lloraba a menudo porque a ella lo que realmente le gustaban era los huracanes y los tornados que, aunque a veces destruían edificios y arrasaban plantaciones, algunas otras removían las arenas del desierto, revolvían el agua de los mares y, en definitiva, creaban paisajes efímeros dignos de ser plasmados para siempre, paisajes realmente espectaculares.
Un día, mientras paseaba cabizbaja por el parque, brincando de hoja en hoja de los álamos, se dio cuenta de que alguien la seguía. Por dónde ella pasaba, una hoja se movía: hoja, salto, hoja… y los ojos de alguien abajo:por cada brinco, una mirada. Se asomó como pudo mientras no cesaba en su paseo y consiguió vislumbrar a una chica joven con un pañuelo rojo en la cabeza que no dejaba ni un instante de mirarla: saltaba hacia arriba y los ojos la seguían hacia arriba; saltaba de lado a lado, los ojos se movían de lado a lado…
Más tarde, cuando pasó un buen rato y ya se había acostumbrado a la mirada cálida de su espía, decidió que estaba cansada y se recostó en la copa del álamo más alto.
La muchacha del pañuelo rojo sonrió, se sentó en el suelo, sacó un lápiz de rayas amarillas y una libreta de un bolso inmenso y dibujó. La pizca de viento, que era muy curiosa, se incorporó e intentó saber qué era lo que dibujaba la chica tan importante como para dejar de mirarla; pero…, no conseguía ver nada, estaba demasiado lejos; así que, de un salto seco bajó hasta la última rama del álamo más cercano a ella. Cuando estuvo lo suficientemente cerca, sacó sus gafas de lectura y miró. Al ver lo que allí se garabateaba, no pudo contener un quejidito que salió de su pequeña boca de pizca de viento, que hizo que su amiga de pañuelo rojo mirase hacia arriba. Tan pronto como pudo, se escondió detrás de una de las hojas, ya que cuando las pizcas de viento hablan, nadie puede verlas y si alguien las ve, han de hacerse invisibles para siempre, mudas y no pueden acariciar ninguna cosa terrestre que exista.
La chica siguió dibujando sin parar un momento y la pizca de viento, casi sin poder parpadear, recordó al huracán y al tornado. Ya no quería ser ellos ni formar parte de sus espectaculares acciones; ella, ya tenía algo mejor, ella había conseguido, dentro de su pequeñez, su primer retrato.
Si, sé que tengo la blogosfera abandonada, pero... me está pasando algo. Os lo cuento como mejor me expreso ¿vale? Ahí lo dejo y perdonad si no os pongo comentarios, os visito de vez en cuando pero... no escribo...Espero que cuando leáis mi explicación la entendáis. Un beso
No puedo dejar de contemplarme, si, lees bien.
No puedo ni quiero dejar de ojearme y reencontrarme.
Tengo veinticuatro horas para hacerlo y me parecen pocas las horas del día, casi me falta la respiración cuando me miro.
Tengo el tiempo justo para escribir estas letras sin dejar de observarme con un espejo al lado.
Y es que desde que me abrí en canal no hago otra cosa que tapar la herida, que no para de sangrar y sangrar. Por eso no puedo dejarme ni un instante, no puedo desperdiciar ni una gota de este líquido que emano, he de conseguir apurar esta fuente de placer que no sé si duele o no, pero que si se apagara y se agotara no sé si podría volver a ser yo.
Este post es solamente para pedir perdón... ¡mamá lo siento! a veces se me olvida que soy mala persona, pero de pronto hago cosas como la de hoy y vuelvo a recordarlo... ¿me perdonas?
Hoy hablaba con unos amigos en el almuerzo, mientras nos acabábamos el vino, de los sueños. Los sueños no como conceptos inalcanzables o inamovibles que están, pero que casi siempre, somos conscientes de las remotas posibilidades que hay de alcanzarlos integramente; ¡no! de esos sueños no. Hablábamos de desempeñar o desarrollar cosas, sensaciones, sentimientos, maneras de actúar, de pensar, de conseguir; en definitiva, maneras de vivir..., y usando como medio el arte. Entonces, ha surgido el debate y la frase: "pero es que del arte no se puede vivir"... No sé, es tarde y el fin de semana ha sido bueno, pero no dejo de pensar en mi amigo, hablando y removiendo la copa mientras se rendía; por eso, voy a escribir... y lo que salga, prometo que lo dejo...Ahí va:
Cuando te levantes por la mañana y huelas el café
todo te parecerá despoblado;
un desierto de arena sin oasis,
porque no podrás respirar ni caminar
y los amaneceres se convertirán en tormentas desérticas
que te aniquilarán por dentro por cada mañana que
abras los ojos y te descubras más austero,
más opaco,
menos loco
y con menos versos que se te caigan de las manos.
Porque si no luchas por lo que late dentro,
se pudre,
se corrompe y,
al principio pasará desapercibido pero,
después,
acabará manchándote la piel y el olor
pasará del interior al exterior y
te acostumbrarás y
vivirás con esta especie de síndrome
que te ataca mientras duermes de día y callas por fuera…
Y, tal y como avanza el cáncer,
avanza esta enfermedad que se llama como tú quieras que se llame
(creo recordar que cobardía…)
y acabarás en metástasis,
porque tú has querido mientras esperabas sentado en el sofá,
mientras veías el don y lo escondías,
mientras no escuchabas lo que cualquier tenor te quería decir
y los otoños se perdían entre tu cabeza y la poesía.
Y yo que no sé sermonear ni ejemplificar,
yo que soy cobarde desde que me levanto y,
sobretodo,
cuando me acuesto…
supongo que no puedo resistirme y tengo que hablarte:
No quiero dejar de luchar por mi oasis,
me recuerda todos los días cuando huelo el café
que si se me deslizan los poemas cuando miro la luna es porque
pesan,
porque han de salir,
porque si soy así, al final,
casi siempre acabo queriéndome,
queriéndole,
queriéndote,
queriéndoos,
amando en general y,
en definitiva,
casi siempre acabo viviendo;
con toda la locura que ello conlleva,
con todas las almas que no contemplaré,
con casi todo lo malo que me gusta;
pero,
al fin y al cabo,
creo que vine aquí donde los locos nos encontramos,
para vivir y,
si se puede y tengo tiempo,
dejar que el alma hable y los versos se deslicen,
los musos se desvelen
y los sueños me den de beber;
al fin y al cabo,
esta es la droga de la que vivo y que,
como todas las drogas,
acabará mantándome…pero,
por lo menos…lo intenté…
¡eso… que no pese!.
(para Jotatown)
lunes, 22 de septiembre de 2008
Bueno, bueno... regreso de la feria con material (como diría el editor sincopado...), reencuentros y mucho desmadre, es decir, vengo desinhibida y, aunque cansadiiiiiiisima, con las pilas muy recargadas. Traigo inspiración y hoy una historia que quiero contaros: ...cuando hay alcohol de por medio, a veces, un extraño te cuenta algo sin venir a cuento, o simplemente miras y te encuentras con fragmentos de vidas que andan revoloteando y se topan de pronto; bueno, pues este poema ha surgido a raiz de algo que ... bueno, observé de primera mano, me contaron de primera mano o simplemente me inventé...¿quién sabe? pero os lo dejo y como siempre, espero que os sugiera algo y si es bueno ¡mejor que mejor! Muchos besitos a todos...en cuanto me recupere me paso por vuestras casas.
Poner el enlace de la persona por la que somos elegidos.
Poner las reglas en tu blog.
Compartir seis cosas que nos gusten y seis que no nos gusten.
Elegir seis personas al final y poner los enlaces.
Avisar a estas personas dejando un comentario en sus blogs.
Crear, en cualquiera de sus manifestaciones; desde crear un poema hasta un beso.
Oler las mañanas, en casi todos lados huele a café y tostadas y eso me encanta. En casa me gusta este olor y dejar a Pi en la cama para luego quedar en la cocina a desayunar…
Ver a alguien que quiero comer algo que yo he cocinado.
Los reencuentros.
Hacer la fotosíntesis cual “florecilla” si puede ser en compañía ¡tor día tirá en la calle!.
Iván Ferreiro, lo siento, soy una infame grupie y tenía que recordarlo…jejeje y como el meme me lo ha pedido Gata Roma, pues este recordatorio le hará ver que sigo siendo la misma hippie trasnochada de siempre…ajajaja.
NO ME GUSTA:
Que no luchemos por nuestros derechos en casi todos los aspectos, siendo conformistas y, sin ni siquiera, quejarnos…eso me desquicia.
La falta de coherencia, la falta de autenticidad y la falta de humildad; si alguien tiene alguna de estas características, tal vez no tenga una relación de amistad conmigo (aunque lo respeto, siempre lo respeto…).
Que se rían , mofen, cachondeen, falten el respeto en general…a las personas que venden cd’s, dvd’s,… o cualquier tipo de venta ambulante para ganarse el pan. Si presencio una escena de ese tipo no puedo controlarme y me tiro al cuello, y, si, lo reconozco ahí no respeto…lo siento, es uno de mis fallos…
Que me digan lo que tengo que hacer….uffffffffffffffffffffffffffffffff
Recoger la mesa después de comer y, por supuesto, mucho menos recoger la cocina y fregar los platos ¡me niego! después de comer…se descansa ¡qué si que soy andaluza y qué!
Que los medios de comunicación impongan lo que ha de preocuparnos o no… La línea en España deja mucho que desear: no son todos los que están ni están todos los que son, pero… hay una mayoría tan significativa…
Bueno, pues ya está, yo como siempre no nomino a nadie… ¡soy así de rara Mercedes! jejeje y a La Casa Encendida decirle que este meme ya me lo pasaron y remito a esta entrada para que lo lea…juas juas juas…me salvé!!!!
Un beso a las dos, porque aunque los memes no son santo de mi devoción me gusta que os acordéis de mi ¡pa que voy a mentir no miarma! jejeje
¿Eran dos dibujos animados? Creo que no, pero la duda me asaltaba… Cómo…, de qué manera se podía ser un ser humano y tener las cualidades de la perfección animada…
Ellos eran así…, como dibujos animados: perfectamente traviesos, astutos, sagaces ante la cámara, eléctricos detrás de ella y, lo mejor, de colores…
Pensé desde el primer momento que no había otra explicación, que ¡por fin! y tras muchos años de búsqueda, había encontrado dos dibujos animados con los que pasear, con los que rebozarme en la arena de los parques y con los que soñar cómo pintar el mundo de color intenso ¡de color naranja!...sólo podían ser dibujos animados… yo, era la única humana que creía en esto (bueno, mi madre también, pero de vez en cuando se perdía en las cacerolas y no había quien la sacara de allí…shhhhhh las cacerolas crean adicción, pero no se lo digáis a nadie…). Pero…, me los encontré en Internet, buscando no sé qué…aparecieron ellos y… me enamoré.
Observando a Ori Li y al editor a diario, me paro, remuevo el café…, lo remuevo otra vez y … me sigo preguntando…¿cómo pueden ser humanos estos dos dibujos animados?.
Dónde puedo dibujar la poesía sin tus lunares, si así no tengo guía; dónde puedo encontrar la poesía sin tus devaneos, me despisto entre esquinas de calles que conozco; por qué no encuentro los versos si los busco, ¿camuflas poemas en tu regazo?.
Y me reconozco en las paredes, pegada a ellas y a sus sombras en busca de todo lo que se parezca al amor, pero sin ti.
Asciendo y desciendo en una escurrida con pies de hielo o de plomo, según el día, y me parecen las noches lagos quietos en calma y abrazo al agua que se escapa de mi cuerpo, por arriba y también por debajo. Casi siempre, no estás…
Pero una tarde, sin más, reapareces enganchado al vuelo de las golondrinas y me acaricias las manos y los pies y los ojos… y veo el Norte, el Sur, el Este y el Oeste e, incluso, dejo de ser ciega, muda y sorda para verte, hablarte y escucharte… Casi siempre, cuando sucede esto, se me cae algún poema azul, tú lo recoges y me lo das mientras me besas la boca. De los versos que se han escapado estallan mil petardos, explotan bulbos de tulipanes rojos, nacen hijos que no tenemos con pan bajo el brazo, amanece continuamente y minuto a minuto y llueven ideas y olores y colores y letras… y con el Norte y el Sur, el Oeste y el Este, derramo la tinta y sé dónde puedo buscar, para encontrar la poesía.
Queridos, a veces cuando cavilo desestructurada, pienso que el azar me llevó a parajes en penumbra y sueños demasiado fatigados, a noches con llantos y sin estrellas, a la frialdad del deseo insatisfecho… y me paralizo al mover los dados y deleitarme: sois vosotros los que marcáis las seis caras y todo empieza a tener sentido.
No es extraño que vosotros me calméis cuando el hastío sobrevuela mis alrededores, pero lo es menos cuando no dejo de sonreír y lo hacéis conmigo: el destino también marcó mis ases con vuestros rostros y nada deja de tener sentido.
Ya son quince años o veinte… ¡qué más da! si el amor no tiene tiempo ni vestido, no tiene máscaras ni tiene perfección, el amor es lo que yo siento cuando me maquillo las lágrimas y ahí estáis, cuando me coloco la alegría y ahí estáis, cuando lanzo una moneda al aire y en la cara apareces tú y en la cruz tú… Todo, así, tiene sentido…