A veces, mientras van sucediendo los días y vamos recorriéndolos; cuando, no se sabe por qué, andamos con los sentidos más agudos que de costumbre y sentimos que el equilibrio nos recorre de los pies a la cabeza ¡plof! todo gira y gira (como en la canción) y nos topamos con alguien que tambalea todo, alguien desvalido (o que nos parece desvalido) y, por lo menos a mi me pasa, comienza a estallarme dentro una ternura digna de cualquier buen samaritano de la Biblia (por ejemplo).Bueno, pues he aquí mi ternura hecha versos, si la retengo reviento y hoy no tengo ganas de salpicar; así que ...ahí os la dejo para que hagáis con ella lo que mejor os convenga.
El tacto de la piel es más suave: una madre ha de ser suave por fuera…
El corazón ya no es tan débil: he de ser vigorosa por dentro, casi de acero a veces, sin dejar de recordar las sonrisas, ¡eso si!
Me acaricio este vientre vacío y me gusta: las madres habremos de querernos más que a nada, seremos cuna y abrigo de un ser astuto y con ganas de sobrevivir…; hemos de ser asertivas y reconocernos mujeres, ser tan sagaces como el dolor que sentiremos, locuaces como el instinto, amadoras como el mismo amor que ha creado esta panda de patadas que se regocijan dentro.
Por eso la mirada es más densa: una madre habrá de ser contundente y pasional…
Vuelvo a acariciar tu rostro y te veo en mi vientre, dentro; transmutado, hecho brazos y piernas… unos ojos cerrados que acarician mi interior, te veo en mi transformado: durmiente y calmado, esperando verme la cara de nuevo, sabiendo con claridad quién soy.
Me gusta tu aliento dulzón, es casi como oler las mañanas de domingo en los bares del pueblo blanco al que pertenezco: el café y el aguardiente, lo tostado del pan, las ganas de que empiece el día sólo para descansar.
Me gusta olerte, es casi adicción.
También me gustan tus manos, son casi tan perfectas como las de dios, como las de mi dios con minúsculas que es igual que yo: el dios que no sabe de infiernos para los demás.
Y ahora no sé qué es lo que me alimenta: tu olor o la fe
... a veces son vanas las preguntas, pensar demasiado acarrea demasiadas cuestiones innecesarias.
Me gusta encontrarme contigo y olerte, algunas veces, te confundo con mi dios; tal vez sea sólo eso lo que importe.
Bueno...pues ahora os quería dejar mi último experimento, ya sabéis...en mis intentonas de arte... esto es más clásico, pero descubrí la técnica y ¡me quedo! seguiré informando...espero que os guste.
Definitivamente y, por fin, todo ha acabado. ¡Si señores! La Navidad ha llegado a su fin y no me digan que no, que aún quedan los Reyes Magos; porque por ahora no tengo hijos con los que disfrutarlos y yo…, ejem…bueno, no he sido tan buena como para que se pasen por mis zapatos. ¡Qué le vamos a hacer! Una que no es de piedra y al final pica en casi todo lo" malo" que la vida nos ofrece (no me arrepiento de nada).
Pues eso, como ya dije no creo demasiado en la simbología de estas fiestas; pero explicar el por qué y basarlo en el consumismo asqueroso que rodea toda esta parafernalia, pues… sería lo más probable, redundante; así que ahorro palabras y estereotipos que para mi tienen mucho sentido y expreso mi alegría profunda porque todo esto haya pasado.
He de admitir que hay algo que si me gusta de estas fechas y por qué no, tal vez, sea lo que realmente merezca la pena y no me haga recluirme en casa y vivir con la televisión apagada: los reencuentros. Si, bueno, los que vivimos fuera del lugar donde nacimos y donde sigue la mayor parte de la gente a la que queremos, usamos estos días como excusa perfecta para reunirnos y hacer uso de la amistad, el amor y todo el cariño que durante el resto del año usamos de manera más individual o sin poder disfrutarnos a la par, todos juntitos y, por supuesto, tan sólo por un día (si no nos peleamos) jejeje.
De mis Navidades del 2008 voy a tener un buen recuerdo ¡fíjense! yo, la renegadora oficial, tuve buenos reencuentros y convivencia de la buena ¡no me lo puedo creer! al final, mereció la pena…
Que no me guste la Navidad no significa que no pueda vivirla como yo quiera y he de admitir que este año, lo hice y brindo por esto ¡eso sí! sin alcohol, mi sangre ya no acepta más…aunque una cervecita esta noche…ummm…tendré que pensarlo…
Como principio a este 2009 os dejo mi último cuadro, ya sabéis que de un tiempo a esta parte vivo aprendiendo a expresarme a través de los pinceles; pues eso…ahí sigo y esto es el grito más reciente de mi alma. Se llama EL VUELO DE LAS RAÍCES y se lo he regalado a una amiga especial (qué orgullo que un cuadro mío abrigue una de sus paredes). Espero que me contéis qué os transmite y si os gusta ¿vale? me hará ilusión vuestras críticas constructivas.
Un beso para todos y que los Reyes Magos os dejen cositas buenas a los que hayáis sido buenos y cositas buenas también a los que no lo hayáis sido tanto…
Gracias a www.laradiodelosblogueros.blogspot.com por concederme el premio a la mejor entrada de la semana (ESPEJOS), sólo puedo decir lo que ya he dicho ¡GRACIAS! ...y no os felicito la Navidad porque no creo en ella, pero si creyese... os desearía lo mejor...eso tenedlo por seguro; así que os deseo cosas bonitas pero para todo el año ¿ok? Estoy en plena enfermedad post-fiestones, así que... cuando reviva me manifestaré... besos
Porque para llegar a estos crepúsculos, los que adolecen en este mismo instante, tuve que donar órganos y sangre, sudar por todos los que llevé a cuestas sin poder evitarlo y ofrecer a los dioses llanto.
Estos amaneceres llegaron sin más y se están yendo para siempre, me sorprende esta capacidad mía de olvidar lo feo: adiós.
Ahora, aquí sentada sobre el asfalto, pienso en todos los días que fueron “ayer” y carecen de momentos repugnantes u olvidables. Todos tienen cimientos perpetuos hechos de las semillas de los que quise o, simplemente, de noches de luna llena: inmensa.
Si me miro en un espejo es cuándo recuerdo que me falta el riñón derecho o tengo menos dos latidos… ; si no, no soy consciente de todo lo que me arranqué por el camino. Por eso no lo hago con frecuencia y me miro poco en lugares que me devuelvan el reflejo.
Es certera mi predicción de que antaño estará hecho siempre de lo bueno lo mejor y de lo malo… lo que el espejo devuelva.
Porque aquí, frente a frente; cuando hablo conmigo y abandono los crepúsculos magenta; apareces tú, que eres al que quiero, y … ¿por qué no? de lo bueno lo mejor y de lo malo, a veces, lo menos malo… otros días, cuando llueve también estás y, aunque me quieres igual, me devuelves mi imagen en ti mismo y empiezo a echar de menos a mis riñones, a mis latidos, la mano que me falta porque la tengo sujetándome las intenciones, el olor que se ha esfumado o, simplemente, el alma… es entonces cuando te quiero menos (injustamente) y me enojo contigo.
Desde que me besaste te advertí que los vampiros odiamos los espejos.