
¡Me doy la bienvenida a los versos, a las palabras y a las letras!
¡Bienvenida!
He soportado con valentía esta ausencia que me otorgué por ser sincera y confesar esta necesidad absoluta de descanso literario y espiritual; para hacer la fotosíntesis, vivir al "sopesquete" y llenarme de gentes. Al final todo ha salido al contrario de como pensé. pero he de reconocer que ha sido muuucho mejor de lo que planeábamos... Es lo bueno del destino y sus sorpresas, a veces, son gratas...
Eché de menos pocas cosas de este entorno que me fabrico rutinariamente (se vive bien tal y como yo he vivido estos días) pero las letras ya me picaban y los pinceles ya me rascaban entre los dedos, por las noches cuando dormía disfrutando del fresquito debajo de La Mota... ¡benditas sensaciones! ¡no me habéis abandonado!
Este regreso va a ser bueno, lo intuyo. Es un regreso de año nuevo, día 1 del comienzo de este año número veintiseis: ¡no me falles!. No os impacientéis letras mías, habrá tiempo de evocaros.
Tendría poco que contar... o mucho... (según se mire) pero me quedo con los secretos, al fin y al cabo, irán amaneciendo cuando ellos lo deseen; aunque uno de ellos si que quiero compartirlo:
Conseguí recolectar mucho amor, tanto que casi no me cabe... Sé que habré de medirlo, pesarlo y conseguir dosificarlo para no explotar... quiero compartirlo. Dentro de mis propositos de año nuevo está el de guardar mi sangre para mí y los que quiero, sé que lo conseguiré, soy tan fuerte... En fin, ¡con esto, los que me conocéis ya habréis adivinado que ha merecido la pena! Este descanso finito ha logrado que recargue la batería y traiga ganas de crear.
¡ Que el universo se prepare porque arrancamos motores!
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yaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
Por supuesto, estas ganas locas de arte tienen que ver con mi tierra, mi gente, mi amor y contigo Mer, porque sin ti, tal vez nada sería lo mismo... te quiero .